“El trabajo no es el problema. Es la dirección”

8 March 2011: En 2010 y enero 2011 Keeley Mosley se pasó nueve meses como representante del servicio de atención al cliente en el CAC de T-Mobile en Oakland, Maine. Después de hacerse partidaria sindical, sus oportunidades de promoción y proyectos especiales se desvanecieron.

Cuando empezó a trabajar en T-Mobile, Keeley Mosley no estaba ni a favor ni en contra de los sindicatos. El sueldo no estaba mal y le impresionó el curso inicial de formación de ocho semanas que daba la empresa.

Pero el trabajo sumamente estresante y el trato riguroso por parte de los jefes no tardaron en pasar factura. “Me estaba matando lentamente”, comenta Mosley. Sus colaboradores también sufrían. La rotación de personal, voluntaria e involuntaria, era alta, los supervisores practicaban el favoritismo y cumplir con estándares contradictorios establecidos para el manejo de las llamadas era casi imposible. A pesar de la buena formación inicial, más tarde les pusieron equipos, productos y servicios nuevos sin más orientación que la de un prospecto. Y cuando T-Mobile empezó a presionarles para que vendieran, “en ese momento no habíamos recibido formación alguna, pero aun así, si lo hacíamos mal, nos perjudicaba.”

A Mosley también le inquietaba el modo en que la empresa se puso a hablar mal de los sindicatos cuando los organizadores del sindicato de telecomunicaciones CWA vinieron a hablar a los trabajadores. Esto sucedió por vez primera cuando estaba en el periodo de formación.

“Sonaba como sacado directamente de un manual antisindical”, comenta. “Nos decían: ‘Una vez que un sindicato se mete en la empresa, tienes que tener un miembro del sindicato presente en todas las preparaciones, en todas las discusiones sobre tu rendimiento, lo que te va a impedir recibir una evaluación que puedas utilizar para mejorarte a ti mismo. Si te involucras en un sindicato te van a quitar las prestaciones médicas para negociar otras cosas.’

“Yo en realidad no sabía nada sobre el sindicato ni sobre lo que estaban intentando hacer. Desgraciadamente creo que mucha gente lo tomó como una especie de ‘ah, esta es mi supervisora; seguramente que sea así, puesto que nos ha estado formando durante ocho semanas, así que prestémosle atención’. Definitivamente era una discusión unilateral”, comenta.

Mosley fue excepcionalmente valiente al decidir apoyar al sindicato e incluso poner el símbolo del CWA en su cubículo. Iba en camino de una promoción, pero “a partir de ese momento ya no les era tan favorable – supongo que esa debe ser la palabra.” En enero de 2011 dejó T-Mobile por un nuevo empleo pero sigue contribuyendo a la iniciativa de organización.

Dice que, primero y ante todo, un sindicato ha de darles a los trabajadores una mayor estabilidad en el empleo, ayudándoles a quitarse parte del estrés. “De verdad creo que el CAC (centro de atención al cliente) estaría mucho mejor si pudiéramos conseguir un sindicato.” .